Despido Procedente

Un despido procedente consiste en prescindir de los servicios de un empleado con una causa legal respaldada por parte de la empresa. De esta forma, se extingue la relación laboral y se cumple con los requisitos legales necesarios para hacerlo sin sanciones. 

Todos los aspectos que debes tener en cuenta sobre el despido procedente  

Características de un despido procedente   

Un despido procedente es aquel en el cual la empresa está respaldada bajo una serie de documentos legales, a fin de poder extinguir la relación laboral con uno de sus empleados. A diferencia de los despidos improcedentes o nulos, no hay graves consecuencias para la compañía, puesto que todo está enmarcado en la legalidad. 

Requisitos de un despido procedente  

Entre los requisitos de un despido procedente tenemos en primer lugar un período de consultas, si la empresa está realizándolo de forma colectiva. También es necesario colocar un preaviso de 15 días, así como colocar y comprobar la justificación del despido. Esto último es obligatorio si es un despido procedente disciplinario. Habrá que demostrar por medio de videos, e-mails y otros recursos, las malas conductas del empleado.

El empresario deberá entregar al empleado una carta de despido, en donde estén explicados todos los motivos de la decisión, así como la fecha en la cual tendrá efecto el despido procedente. Dentro de esta carta es necesario colocar el importe de la indemnización por despido que se encuentra amparada en la ley. El empleado puede ir a tribunales para comprobar que todos los requisitos sean cumplidos y para que este pueda aprobar que sea un despido procedente. 

Quien determinará exactamente si se trata de un despido procedente o no es un juez. Por ende, lo más probable es que tanto empleado como empleador terminen yendo a tribunales para poder arreglar el caso. Por ende, el empresario deberá contar con todas las pruebas necesarias para demostrar que el empleado ha sido despedido de forma procedente. Este proceso no es necesario si ambas partes (empleado y empleador) están de acuerdo en el procedimiento inicial. 

Cabe destacar que el empleado tiene solamente 20 días hábiles desde el momento en el cual le dan un despido procedente para poder ir a la jurisdicción. Una vez que se toma la decisión acerca de la legalidad del proceso, se concluirá la relación laboral y el empresario deberá pagar la indemnización al empleado, más no los salarios de tramitación ni ninguna otra sanción. 

Despido procedente e indemnización

Cuando un empleado es objeto de despido procedente, la empresa deberá ofrecerle una indemnización solamente en el caso de que sea objetivo o colectivo. El trabajador tendrá derecho a 20 días de salario por año trabajado, así como al abono del finiquito, en donde se incluyen las horas extraordinarias trabajadas y vacaciones. 

También hay que destacar que, una vez que el trabajador es objeto de despido procedente, queda en situación de desempleado, por lo que puede acceder al paro, dependiendo del país en donde se encuentre. Dependiendo del lugar, hay que cumplir con la cotización exigida. 

Otra de las dudas que suele aparecer respecto al despido procedente es el hecho de que el trabajador pueda reingresar en el puesto de trabajo posteriormente. Sin embargo, esto no es posible  y solamente puede ocurrir si el empleador se retracta de su decisión durante los 15 días de preaviso. En este plazo de tiempo el empleado también tiene derecho durante 6 horas remuneradas al día, a buscar otro empleo. 

Es importante que se cumpla el período de consultas por parte del empleador si se trata de un despido colectivo. También es necesario que, de ser un despido disciplinario, el empleador justifique el despido de acuerdo a las leyes del país en donde se encuentran. A pesar de que el empleador cumpla con todos estos requisitos, nada impide que el empleado se cerciore de que se trata de un despido procedente llevando el caso a tribunales. 

Una de las causas justificadas para proceder a un despido procedente es que el trabajador faltó a su puesto por más de tres días consecutivos. Si esto sucediera, el empleador puede comenzar a tramitar los requisitos para prescindir de sus servicios. Es importante que el trabajador siempre justifique por qué no ha ido a trabajar, para evitar un despido procedente, una reducción salarial o sanciones disciplinarias por parte de la empresa.